Carta # 28
El 78% de los mejores días del mercado llega cuando todo parece perdido. Para aprovecharlos, el trabajo hay que tenerlo hecho antes de que empiece la caída.
Buenos Aires, jueves 3 de septiembre de 2026
Por Fede Tessore
De los mejores días que tuvo el mercado americano entre 2003 y 2025, el 42% ocurrió con el índice ya adentro de un mercado bajista. En plena caída.
Otro 36% ocurrió en los dos primeros meses del rebote, cuando todavía nadie sabía que era un rebote y los diarios seguían hablando de derrumbe.
78% de los mejores días llegan cuando todo parece estar mal.
El dato es de Ned Davis Research, una firma de investigación de mercado que viene midiendo esto desde 1980. La primera vez que lo vi lo fui a chequear a otro lado porque no me cerraba. Es así.

El consejo que se repite en estos casos es “aguantá, el mercado siempre se recupera”. No está mal. Pero es tan general que no te sirve de mucho un lunes a la mañana con la pantalla en rojo. No te dice qué hacer, ni cuándo, ni con qué.
Lo que quiero mostrarte hoy es qué hace el que gana plata en esas semanas. Y no es lo que uno se imagina. No es que compra mientras todos venden. Es algo anterior, bastante menos heroico, y creo que es la parte más fácil de copiar de todo el proceso.
I — Empecemos por la mala noticia
Una caída del 10% en el mercado americano ocurre, en promedio, cada 2 años. Una caída del 20%, un mercado bajista en serio, cada 3 o 4 años. Según la misma base de Ned Davis, desde 1929 hubo 27 mercados bajistas y la caída promedio en cada uno fue del 35%.
Si estás invirtiendo con horizonte de 30 años, no vas a ver 1 o 2 de estos. Vas a ver entre 8 y 10.
Eso me parece que cambia la naturaleza del problema. No estamos hablando de un riesgo, de algo que podría pasar. Estamos hablando de un evento programado del que no sabemos la fecha. Preguntarse si va a haber otra caída del 30% es como preguntarse si va a volver a llover.
Y hay una segunda dimensión que a mí me resulta todavía más importante que la caída en sí: cuánto tarda en volver.
En 2020, el mercado cayó 34% y recuperó todo en 5 meses. El que se asustó y salió en abril, se perdió el año entero.
En 2008, el S&P 500 tocó su máximo en octubre de 2007 y recién lo recuperó en marzo de 2013. Cinco años y medio abajo del agua.
Y el caso extremo: el Nasdaq tocó 5.048 puntos el 10 de marzo de 2000, cayó 78% hasta octubre de 2002, y recién volvió a ese nivel el 23 de abril de 2015. Quince años.

Fijate en esa dispersión. Entre 5 meses y 15 años. No hay forma de saber de antemano en cuál de los tres escenarios estás parado. Por eso la ventana se abre y se cierra sin avisar, y por eso el que empieza a decidir el día que ve rojo llega tarde por diseño.
No es un problema de coraje. Es un problema de proceso.
II — Lo que realmente pasa en las mesas donde se decide
Trabajé 6 años del lado de adentro, entre Capital Markets Argentina y el Citibank, entre 1996 y 2002. Vi de cerca la crisis rusa del 98 y la caída de las puntocom.
Lo que más me sorprendió en esos años fue lo poco que se analizaba durante las crisis.
Uno se imagina la escena al revés: gente corriendo, pantallas, decisiones brillantes tomadas bajo presión. La realidad era bastante más aburrida. El que tenía las cosas claras ya sabía qué iba a comprar y a qué precio. Lo había escrito antes, en un momento en que no pasaba nada. Cuando llegó la caída, no analizó. Ejecutó.
El que no lo tenía escrito hizo otra cosa. Empezó a investigar. Y ahí se le fue todo.
Porque analizar una empresa en serio lleva semanas. Entender el negocio, mirar los números de varios años, revisar la deuda, entender de dónde viene la ventaja competitiva y si va a seguir ahí dentro de 10 años. Eso no se hace en 3 días. Y menos con el ánimo alterado, leyendo titulares que dicen que esta vez es distinto.
Para cuando terminás de decidir, si es que terminás, el 36% de los mejores días ya pasó.
Es como los simulacros de incendio. Nadie aprende dónde están las salidas cuando ya hay humo. Se aprende un martes cualquiera, con luz, sin apuro y sin que a nadie le importe.
Y de ahí sale, me parece, la conclusión práctica: el trabajo que decide tu resultado en la próxima caída no se hace durante la caída. Se hace ahora, que no pasa nada.
III — La parte donde el consejo popular te miente
Ahora la parte más difícil, la que no suele aparecer en los gráficos motivacionales.
“El mercado siempre se recupera” es cierto para el índice. No es cierto para tu cartera.
El Nasdaq volvió a sus máximos en 2015, es verdad. Pero volvió porque los índices hacen algo que tu cartera no hace sola: sacan a los muertos y meten a los sobrevivientes. El índice de 2015 no era el mismo conjunto de empresas que el de 2000. Cientos de esas compañías cayeron más del 80% y no volvieron nunca. Muchas ni siquiera existen.
Dos ejemplos de la misma crisis, del mismo sector, con finales opuestos.
Amazon cayó cerca de 94% entre 1999 y 2001. Llegó a valer poco más de 5 dólares por acción. Todos los diarios explicaban por qué el modelo no cerraba. El que compró ahí y aguantó hizo una de las mejores inversiones de la historia moderna.
Intel cayó más de 80% desde su máximo del año 2000. Era la empresa tecnológica más sólida del planeta, la que fabricaba el chip que tenía adentro cada computadora del mundo. Nunca volvió a ese precio. Van 26 años.
Misma crisis. Mismo sector. Mismo pánico. Resultados que no se parecen en nada.
Por eso “comprá en la caída” no significa demasiado. Nadie compra “la caída”. Comprás empresas puntuales. Y de dos empresas que caen 80% al mismo tiempo, una te puede devolver 50 veces tu plata y la otra te la deja quieta durante un cuarto de siglo.
Lo que separa a una de la otra no es el precio al que la compraste. Es si el negocio tenía una ventaja competitiva real que le permitiera seguir generando valor mientras todos miraban para otro lado.
Eso es lo que conviene tener resuelto antes.
IV — Qué hacer esta semana
No te voy a pedir que adivines cuándo cae. Nadie sabe.
Te propongo algo mucho más chico y bastante más útil. Sentate un rato, esta semana, y armá tu lista. Tres columnas nada más:
Qué. Entre 5 y 10 empresas que ya conocés, que entendés cómo ganan plata, y que tenés motivos para creer que van a seguir existiendo y creciendo dentro de 10 años.
Por qué. Una línea por empresa. Cuál es la ventaja que hace que un mal año no la mate. Si no podés escribir esa línea, la empresa no va en la lista. Esa es toda la prueba.
A cuánto. El precio al que la comprarías sin dudar. No el precio de hoy. El precio que hoy te parece imposible.
Guardala. No la mires más.
Es más o menos lo que hago con mi propia cartera, y buena parte de lo que hacemos en Capital Antifrágil: tener analizadas de antemano empresas excelentes que hoy no compraríamos porque están caras, para no tener que empezar de cero el día que el precio cambie. El análisis lleva semanas. El precio, a veces, dura tres días.
Porque la próxima caída del 30% va a llegar. Eso está fuera de discusión.
Lo que sí está en discusión es qué vas a estar haciendo esa semana. Si vas a estar abriendo balances con las manos frías, tratando de entender un negocio nuevo mientras todo se desploma.
O si vas a abrir un archivo que escribiste hoy, en un jueves tranquilo, y simplemente vas a ejecutar.
¿Cuántas empresas hay hoy en tu lista? Contame el número: cartas@fedetessore.com
Un abrazo y buenas inversiones,
Fede Tessore
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Todas las semanas escribo una carta como esta sobre cómo invertir a largo plazo. Es gratis y llega los jueves.