La arriesgada apuesta energética de Alemania

Federico Tessore

Corría el año 1846 cuando el alemán Franz Haniel compró una propiedad en la pequeña aldea de Katernberg, situada en el valle del río alemán Rühr, donde existían yacimientos de carbón. Pero Haniel sospechaba que en su nueva propiedad se escondía un gran depósito.

Los hallazgos no solo confirmaron sus sospechas, sino que además Haniel se había hecho con la principal mina de carbón del país –y una de las más grandes del mundo- por muy poco dinero, a la que llamó mina Zollverein.

El masivo descubrimiento de carbón en el valle del Rühr propició la aparición de las primeras industrias pesadas en Alemania, que contaban con una ventaja importante respecto a sus competidoras debido a la existencia de una fuente de energía cercana, barata y abundante.

Pero ahora los alemanes rechazan todas las energías fósiles así como la energía nuclear. El nuevo gobierno alemán participado por los “Verdes” anunció sus planes para que la generación de energía en Alemania provenga en el futuro íntegramente de fuentes renovables.

Sin embargo esto no será fácil, como está quedando evidenciado ante la actual crisis energética europea. Aunque la protección del medioambiente es importante, los alemanes deberán encontrar la manera de cumplir sus objetivos medioambientales sin destruir la economía.

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