Innovación en el desierto

Federico Tessore

La crisis del coronavirus golpeó a la economía mundial, pero el impacto fue muy desigual. Mientras que algunas economías como la argentina quedaron muy dañadas, otras ya están por encima de su nivel anterior a la pandemia.

Es el caso de Israel, que a finales de este año verá como su PBI es un 13% superior al de 2019. Dos factores contribuyeron a que Israel apenas sufriera por la pandemia: Israel fue el país más rápido en vacunar a su población y su apuesta por la innovación como motor de su economía.

Pero, ¿por qué Israel apostó por la innovación? En su pequeño territorio, 125 veces más pequeño que Argentina, apenas hay recursos naturales. La mayor parte del territorio es un desierto donde ni siquiera se puede practicar la agricultura.

La falta de riqueza material le llevó al Estado hebreo a apostar por la innovación y la educación. Así, Israel invierte cada año el 7,3% de su PBI en educación y el 4,2% de su PBI en investigación y desarrollo. Pero la investigación no se limita a inversiones públicas. 

Israel es uno de los países donde más fácil es fundar una empresa gracias al abundante financiamiento y a las bajas trabas burocráticas. Esto hace que por cada 100.000 habitantes en el país hay 21 start-ups. En la Argentina solo hay 0,92.

Gracias a su alta innovación el 45% de las exportaciones totales del país corresponden a elementos de alta tecnología. Este flujo tanto de inversiones como de exportaciones contribuye a que Israel sea uno de los países más ricos y prósperos del mundo.

#Israel #Crecer #Desarrollo

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